miércoles, 22 de junio de 2011

“CATARATA” INTELECTUAL

Nos quedaríamos pasmados si al entrar en la consulta del oftalmólogo
que va a ver a nuestro padre o a nuestra madre para valorar una posible catarata, nos dijera alegremente que nunca ha valorado una y ni mucho menos operado antes, pero eso sí, estaría encantado de hacer la valoración y de dirigir el mismo las actuaciones que considerara necesarias, que para eso es el experto.
Pues pasmados nos quedamos mi marido y yo cuando hace dos años fuimos al departamento de orientación del colegio donde estudian nuestros hijos para la entrevista preliminar a la valoración por posible sobredotación intelectual de nuestro hijo, la orientadora nos comentó tranquilamente que nunca había valorado a ningún niño en este sentido, pero que le hacía mucha “ilusión” hacerlo. Pasar los test no creo que le supusiera mucha dificultad pero la interpretación y valoración de estos dejó bastante que desear.
Un oftalmólogo antes de operar una catarata ha estudiado 6 años de medicina, después tras aprobar el MIR está cuatro años de residente, cuando pasa al quirófano primero aprende observando como trabajan oftalmólogos expertos, después hace sus primeras intervenciones bajo atenta supervisión, la consideración de experto le llegará mucho mas tarde.
Un orientador escolar antes de valorar a un niño de posible sobredotación intelectual ha estudiado una licenciatura (cualquiera) de 4 o 5 años, bien es verdad que suelen ser pedagogos o psicólogos, pero no es requisito imprescindible, después preparan una oposición y una vez aprobada ya son “expertos” para valorar y decidir sobre el futuro de nuestros hijos; aunque por supuesto no dudo que haya excelentes profesionales, formados probablemente con su esfuerzo autodidacta individual dada la soledad de esta profesión.
Yo soy licenciada en psicología, cuando estudiaba, este tema solo aparecía de pasada en alguna asignatura, jamás tendría la osadía de considerarme experta en esta materia y eso que ya llevo bastante leído.
Un niño al que no se le atiendan de forma adecuada sus necesidades educativas especiales por sobredotación intelectual lo mas normal es que no llegue a desarrollar plenamente estas capacidades, ni a conseguir encauzar de forma eficaz ese potencial, se le producirá una especie de “opacidad intelectual”.
Dudo que muchas cataratas por “opacidad del cristalino” se queden sin detectar, ni que haya mucha gente por ahí ciega por una catarata.
Tanto la orientadora de hace dos años como la actual no habían detectado ningún niño con sobredotación intelectual en su bagaje laboral. Si tenemos en cuenta que un 2-3 % de la población tiene sobredotación intelectual, en un colegio de 500 niños debería haber entre 10 y 15, en 10 años habrían pasado por sus aulas entre 100 y 150, el colegio en el que estudian mis hijos tiene mas o menos estas características, supongo que habrá el mismo 2-3 % que en el resto de el mundo, y no se si se habrán detectado en los últimos 10 años niños suficientes para completar los dedos de una mano, ¿donde están los otros? Pues el 68 % mas o menos habrá tenido fracaso escolar (lo dice la estadística), y el resto vete tu a saber.
Y con los detectados se habrá actuado según la buena fe del orientador correspondiente, lo cual la mayoría de las veces no será suficiente para realizar una actuación adecuada a las características de cada niño.
Me tranquiliza saber que si se tiene que operar un familiar mío de una catarata, lo hará alguien experto y con un criterio competente.
Me intranquiliza saber que la adecuación educativa de mis hijos está en manos de unos expertos en muchos casos “tan poco expertos”.
Estos días se está hablando de la implantación de un sistema MIR en educación, no puedo menos que alabarlo, y desear fervientemente que esta idea llegue a buen puerto.

Africa Martínez Amezcua

No hay comentarios:

Publicar un comentario