miércoles, 31 de agosto de 2011

CUANTAS IDEAS SIN CONCEBIR

Cuantos Mozart, Beethoven o Bach habrán nacido, vivido y muerto siendo campesinos, pastores, panaderos o amas de casa.

No es casualidad que todos estos compositores extraordinarios nacieran en familias de músicos, un entorno favorable que alentó las innegables aptitudes de los pequeños talentos.

Para que una capacidad se desarrolle hacen falta la conjunción de tres factores:

-        Oportunidad: de que algo ocurra en el tiempo y lugar precisos.

-        Motivación: en relación a voluntad, gana o deseo de realizar algo o interés.

-        Capacidad en sí: como aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo.

Si cualquiera de los tres factores falla ese talento simplemente nunca llegará a existir.

El sistema educativo debería ser el lugar de privilegio para el primer factor, favorecer la oportunidad, debería fluir a favor del interés o la motivación y debería ser terreno fértil para el desarrollo de capacidades, aptitudes o talentos.

Tantas cosas debería ser el sistema educativo que no son…

En lugar de ello parece más bien un cercado contra el que choca lo diferente, poco favorecedor, nada fluido y bastante árido.

Me he referido a la música al igual que podría haberlo hecho con la física, la filosofía o cualquier otra rama del saber o del arte.

Cuantas notas se habrán quedado y quedarán sin ligar, cuantos versos sin escribir, cuantos cuadros sin pintar, cuantas ideas sin concebir…



África Martínez Amezcua

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