domingo, 6 de noviembre de 2011

DEMOCRACIA POR LOS PELOS

Me parece cuanto menos curioso recapacitar sobre lo que lleva a un ciudadano a emitir su voto apoyando a uno u otro partido político.
Entre otras muchas variables más o menos loables, se sitúa con no poca importancia el aspecto físico del candidato en cuestión, lo cual en principio es bastante lógico, pero después de las medidas básicas de  higiene y pulcritud da la impresión de que entramos en detalles un tanto superficiales.
Por ejemplo, parece ser que una frente despejada o ilustre calva proporciona menos votos que un buen tupé.
Asi mismo la presencia de pelo facial resulta menos votable que una cara bien afeitada, paradojas de la vida.
No hay datos claros de cuantos votos en concreto se pueden adjudicar a estas circunstancias capilares, lo que si está claro es que "haberlos haylos".
En cuanto a los pelos en la lengua… bueno eso es otra historia…

África Martínez Amezcua




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