miércoles, 23 de noviembre de 2011

LA INDECENCIA NARANJA

Érase una vez unas personas que contrataron un servicio de internet con la compañía “naranja”.

Pues ocurrió que un buen día dejo de funcionar el ADSL y pensando que se tenía derecho a dicho servicio ya que se pagaba por él, estas personas pasaron una semana llamando sin poder contactar con nadie pues una vocecilla repetía una y otra vez que estaban todos ocupados.

La siguiente semana hubo más “suerte”, pudieron hablar con varios “técnicos”, que no atinaban a arreglar el problema, cerraron el ciclo semanal con un amable señor que también muy amablemente les desconfiguró el ordenador y con mucha simpatía y agrado les comunicó que sin falta llamaría otro “técnico” para arreglar el desaguisado (el cual por cierto nunca llamó).

Ya en la tercera semana con mucha paciencia y alguna legítima duda volvieron a contactar con el quinto “técnico” que diligentemente les informó que no había ninguna incidencia así como ninguna llamada registradas. Superado el pasmo ante tamaña noticia se volvió a trastear con el único ordenador que quedaba sano y concluyó el “experto” que el problema no estaba en la casa sino en la línea, esta vez se les remitió un número de incidencia advirtiendo que en un plazo máximo de 72 h sería solucionado el problema.

Justo pasadas las 72h recibieron un mensaje proclamando que la cuestión estaba arreglada, encendieron con entusiasmo el ordenador y nada de nada de nada.

Con un pelín más de mosqueo volvieron a llamar al servicio ¿técnico? de la compañía para conocer a un nuevo “erudito”, el cual ratificó que todo estaba ya solucionado ¿para quién?, intentó de nuevo marear el ordenador y volvió a abrir una “nueva” incidencia también con su número y todo y con las mismas 72 h como plazo máximo.

Y colorín colorado este cuento naranja aún no se ha acabado.

Así estamos hoy esperando otros tres días y ya sin ganas de conocer a nadie más, que ya tenemos muchos amigos.


África Martínez Amezcua



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