domingo, 1 de abril de 2012

A FUEGO LENTO

Recordando el maravilloso libro de Michael Ende “Momo”, donde se hace una acertada reflexión sobre nuestro uso y disfrute del tiempo,
me vienen a la memoria esos hombres grises fumadores de minutos ajenos y me pregunto si no estaré yo suministrándoles algunos míos.

Esa ansia por correr, ir deprisa, vida rápida, flases de colores fatuos. Pero la cuestión es ¿para qué?, se prima la cantidad versus la calidad.

Reivindico desde aquí “cocinar” la vida a fuego lento, recrearse en los momentos, eso sí con alguna carrera de vez en cuando, pero un ritmo en general agradable al espíritu y al corazón.

Porque no olvidemos que el tiempo es oro solo si bailamos con él al son de nuestra propia música.


África Martínez Amezcua

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