domingo, 1 de julio de 2012

LOS BURROS DESCONSIDERADOS

Era se una vez un arriero con una próspera empresa de transportes, a su cargo estaban 4 burros con sus respectivas carretas.
 
El hombre había trabajado duro y desde que compró el primer burro hasta ese momento había progresado gracias al sudor de su frente. Tenía 2 hijos trabajando con él pero ellos carecían del espíritu de sacrificio paterno, se les ocurrió que para prosperar más había que reducir en gastos superfluos, para ello convencieron a su padre de que lo mejor era contratar a un administrador experto financiero.

El arriero no lo tenía claro, pero al final cedió, aunque no le pareció nada normal que ese señor fuera a mejorar el negocio sin saber nada de burros ni de carretas.

El administrador estudió la empresa, concluyendo que el gasto excesivo sin duda era la comida de los burros, así pues su directriz fue dejar de dar de comer a los animales paulatinamente, la comida se redujo en una cuarta parte, los burros no paraban de rebuznar, el arriero se preocupó un poco, pero entre todos le convencieron de que actuaba correctamente.

Los jumentos poco a poco se acostumbraron a pasar necesidades y dejaron de protestar a todas horas, la conclusión fue clara, esos burros podían comer menos, se redujo otra cuarta parte de comida, los animales se quejaron menos esta vez, lo cual fue considerado como signo inequívoco de que aún comían demasiado, se redujo otro cuarto y aumentaron la cantidad de agua que era más barata.

La cuestión fue que los burros cada vez tiraban de los carros con menos brío, empezaron a enfermar y murió uno, cuestión de mala suerte pensaron, pero luego murió otro y otro y el cuarto también.

Estudiaron el caso concienzudamente, concluyendo que sin duda esos burros habían sido unos ingratos, sin voluntad ninguna de hacer prosperar el negocio.

Y ahí se quedó el arriero, perplejo, con cuatro carretas y dos hijos que no pensaban tirar de ellas.

El administrador experto financiero, tras cobrar su minuta, fue en busca de otro negocio que optimizar, esperando que allí no hubiera tanto burro desconsiderado.


África Martínez Amezcua

1 comentario :

  1. ¡Qué historia! y, qué clarito lo explica.

    Esta mañana la hemos leido en las cartas al director de La Verdad.

    Ánimo, continúa con tu labor, es necsaria y no cae en saco roto.

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