martes, 6 de agosto de 2013

VACACIONES DIVINO TESORO

Estamos de vacaciones, los días más esperados del año y olé.

Tenemos la inmensa suerte de poder irnos de viaje y conocer otros lugares, preparar coche, equipaje, niños… y una vez todo bien empaquetado, tras unas pocas prisas y sudores, salir a recorrer mundo.

Ahora bien, hay que saber convivir, cual descendientes del Santo Job, con una serie de fenómenos “paranormales”.

Si se calcula un poco mal las horas de viaje o los atascos propios de la carretera, unas vocecillas venidas de la parte trasera del coche te recriminaran insistentemente que cuanto faaaaaalta y los conocidos tengo hambre, pis, caca, me aburro etc…

Llegados a destino toca desempaquetar todo lo empaquetado previamente, como si fuera una manía tuya que te apeteciera muchísimo hacer, mientras que las vocecillas te recuerdan que se quieren bañar yaaaaaa o vete tu a saber que otra cosa.

Si algo llegara a faltar en el interminable equipaje, hay que asumir ser blanco de inquisitivas miradas preguntándose como has osado ser capaz de olvidar algo.

Y luego vienen las salidas a explorar el entorno, cualquier ruta que no sea lo divertida que a priori parecía, otra vez blanco de miradas y reproches culpabilizadores, válgame Dios…

Porque digo yo, ¿como se puede ser capaz de conjugar el tiempo, el espacio y los elementos a gusto de todos? no tengo ni idea… pero el caso es que al final hay momentos en que se conjugan, menos mal…

Eso sí, una vez terminado el tan esperado veraneo, podemos volver al apacible hogar a descansar de tanto “estrago”, para planear durante el resto del año (mientras se nos olvidan los penaeros) las siguientes vacaciones... y olé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario